QUIEN NO PIENSA COMO YO SE EQUIVOCA

Dos amigos discuten sobre el matrimonio homosexual :

Luis : Pues yo creo que tienen derecho a casarse, si así lo desean…

Pedro : Estás equivocado, eso no es así, porque mucha gente, entre la que me encuentro , tiene razón al oponerse.

Luis: me temo que el equivocado eres tú porque la gente que yo conozco lo desaprueba.

Esta breve conversación imaginaria nos ilustra cómo cada cual es un observador diferente, que ve el mundo de una determinada manera.

Cuando hay una diferencia de criterio entre dos o más personas esta se resuelve simplemente tachando al otro de “equivocado“.

Vivimos en eternas conversaciones sobre quien tiene la razón, quien está equivocado.

Las diferencias de nacionalidad, cultura, profesión o simplemente de edad nos hacen ver y vivir en mundos diferentes. Hay tantos mundos como personas, pero parece que precisamente eso es difícil de aceptar.

El observador desde su mundo particular y reducido a la unidad sólo puede pensar en dos cosas : tener razón o estar equivocado.

Si Luis y Pedro solo ven la cuestión del matrimonio homosexual desde su mundo único no tienen apenas margen para entenderse. Habrán de concluir que uno de los dos están equivocados. Lo más probable dada la situación es que alguno de los dos actúe en el sentido de distanciarse del otro porque no “piensa como él”.

Han actuado, tomando una decisión, pero dentro de la misma visión, única y unidireccional.

Sin embargo si antes de lanzarme a una acción le doy una mirada a como estoy mirando ,aparecen acciones impensables hasta el momento.

Podemos emprender una serie de acciones distintas, pero si no cambiamos nuestra forma de observar ello será irrelevante para la comprensión de otros mundos.

Por ejemplo, Luis se ha hecho daño en un hombro y va a darse un masaje. Prueba  con un fisioterapeuta tradicional y le quita el pinzamiento muscular, quedando muy contento. Meses más tarde le vuelve a doler el mismo hombro y esta vez llama al mismo fisio, pero al no tener hora decide probar con un japonés que hace shaiatsu, otro tipo de masaje muy popular en Japón. El resultado vuelve a ser excelente.

los dos terapeutas han resuelto bien el problema de Luis, pero con métodos diferentes. Cada uno ha visto el cuerpo de Luis de forma diferente, porque pertenecen a culturas y medicinas diferentes. Por eso su forma de intervenir en el cuerpo de Luis difiere, ni mejor ni peor, simplemente diferente.

Aquí tenemos que hacernos una pregunta clave : qué hace que yo observe el mundo de una determinada manera. Cómo me constituyo en el observador que soy ?

Si queréis averiguarlo os invito a leer mi próxima entrada en este blog.

Os espero la semana que viene !